Uruguay, una debilidad del Muñeco

Nicolás De La Cruz se suma junto a Mora, Sánchez, Mayada, Tabaré Viudéz e Iván Alonso, a la lista de uruguayos que jugaron en River en el ciclo de Marcelo Gallardo como director técnico.

Nadie va a descubrir el gran talento y potencial de los jugadores uruguayos. A pesar de ser una liga menor, humilde y no muy reconocida, es un granero del mundo. En cualquier equipo importante, en cualquier época, siempre se destaca la presencia charrúa. River es un claro ejemplo de eso. A lo largo de su historia ha contado con muchos futbolistas provenientes del otro lado del Río de la Plata. Algunos convirtiéndose en grandes glorias y leyendas del club como el Enzo, Walter Gómez y Antonio Alzamendi.

Si hay alguien que admira y confía a ultranza en los orientales, es Marcelo Gallardo. Desde su llegada como entrenador, ha mostrado un "enamoramiento" futbolístico por ellos. La primera muestra fue apenas asumido su cargo. Rodrigo Mora y Carlos Sánchez regresaban de sus respectivos préstamos sin mayor trascendencia. Durante la etapa de Ramón Díaz, ambos tuvieron un bajo nivel sumado a matices superfluos. Uno se tuvo que ir por mala relación con el cuerpo técnico, mientras que el otro debió hacerlo por una maniobra, muy poco clara, de la dirigencia. Sin brillar en el Puebla y en la U. de Chile, a donde fueron cedidos, retornaron sin generar demasiadas expectativas. Por ese entonces, a muchos hinchas les hubiese dado casi lo mismo que se quedasen o se volvieran a ir. Estaban infravalorados, sin embargo el Muñeco no dudó un segundo. Desde el primer día al mando, les comunicó que iban a ser tenidos en cuenta y que iban a ser piezas importantes en su esquema e idea. Les devolvió la confianza, la autoestima y les brindó todas las herramientas para que crezcan desde lo futbolístico y lleguen a su mejor versión. Lo que sucedió después no hace falta aclararlo. Ambos fueron dos de las figuras descollantes del River sensación y multicampeón 2014/15, alcanzando rendimientos rutilantes. Gallardo no sólo los potenció a ellos y a River sino que también a la selección celeste. A partir de su nivel, el volante empezó a ser convocado por el Maestro Tabares, transformándose en uno de los jugadores más importantes y necesarios.

Luego sorprendió cuando, en diferentes mercados de pase, incorporó a tres desconocidos para el medio local. Primero Camilo Mayada, luego Tabaré Viudéz e Iván Alonso. Ahora se sume a la lista Nicolás De La Cruz. Sí, los cuatro uruguayos. Para poder entender mejor este idilio del Muñe y el fútbol charrúa hay que remitirse a su última etapa como jugador y su primera como entrenador. Cerró su brillante carrera jugando en Nacional un año, entre el 2010-´11. Le alcanzó para dar su última vuelta olímpica y ser adoptado con muchísimo cariño por el hincha del Bolso. Tal es así que inmediatamente consumado su retiro, la dirigencia le ofreció asumir como técnico. Así comenzaba una nueva etapa en su vida. Estuvo en ese rol entre el 2011-´12. Y también dio la vuelta luego de obtener el campeonato uruguayo, habiendo ganado el Torneo Apertura. Fueron nada más que dos años pero bastaron para marcarlo en todo aspecto. Recorrió el mundo, jugó en Francia y USA pero parece que Uruguay fue especial para él, diferente. No sólo por lo futbolístico, sino por el país en sí. Por la manera de vivir, por la forma de ser de la sociedad. “Uruguay es mucho más tranquilo. Se vive a otro ritmo, la gente es diferente, hay otro respeto, otra educación”, declaró alguna vez Marcelo a la revista el gráfico.

Para comprender más fidedignamente el por qué de la debilidad del Muñeco por los jugadores uruguayos, nada mejor que el relato de prestigiosos periodistas uruguayos que vivieron su etapa en Nacional. ¿Qué tan intento fue el periodo de Gallardo en Uruguay? ¿Por qué generó ese arraigo con el país y sus jugadores? ¿Qué lo pudo haber impactado o sorprendido? ¿Cuáles son los motivos? ¿Cuál es el concepto que tiene el pueblo charrúa sobre él?... lo cuentan ellos.

Ignacio Saldombide, relator y periodista en Radio Sport 890, Uruguay:
“El pasaje de Gallardo por Uruguay comenzó siendo una sorpresa. Además, se lesiona enseguida que arriba a Nacional y nadie esperaba lo que vendría. Se recuperó y anotó algún gol importante. Pero eso no es lo relevante. Se transformó en referente y se puede decir que ya “dirigía” siendo jugador. La relación Juan Ramón Carrasco (era el DT de Nacional en ese momento) y plantel no era la mejor. Sin embargo, el Muñeco juntó a los compañeros y los estimuló a seguir adelante, les dijo que ellos sabían mejor que él lo que era el club. Nacional gana el clásico y luego las finales del torneo uruguayo. Gallardo se iba campeón para volver en unos meses como entrenador. Pasó lo mismo en el arranque como DT. No fue bueno y cuando estaba en la cuerda floja aparecieron los jugadores (ex compañeros) para bancarlo. Gallardo ya mostraba lo que es hoy en River. Gana dos clásicos de atrás con goles decisivos del chino Recoba. Sale campeón y se va ovacionado. Campeón como jugador y al año siguiente como entrenador. Ya era respetado por todos, incluso por los hinchas menos fanáticos y más racionales de Peñarol. A Gallardo, supongo, lo sorprendió lo mismo que a todos los que llegan a Uruguay: Cómo pueden salir tan buenos jugadores en un país tan pequeño y con pocos recursos. El fuego sagrado del uruguayo se compara con el de los argentinos y no muchos más. La diferencia es que en Uruguay no hay tanto dinero ni infraestructura como en Argentina. Sólo algunos privilegiados como Nacional, Peñarol y alguno más. Salen jugadores de abajo de las piedras. Increíble, pero real. Llevó a River jugadores que conocía muy bien de Uruguay. Algunos ex compañeros (Viudez), otros rivales (Mora y Mayada), Sánchez estaba ya en Argentina y a Alonso lo seguía muy bien porque de alguna forma está informado de lo que pasa en Uruguay, sobre todo en Nacional. Los lleva porque tiene claro las virtudes de los futbolistas y el temple del jugador oriental. El concepto que se tiene aquí en Uruguay de él, es el mejor. Es el mismo que tienen en Argentina y en River. Un tipo frontal y muy trabajador. Un estratega que está en todos los detalles. El fútbol argentino se consume como propio en Uruguay. Acá hay hinchas de verdad de River, Boca etc. Se mira mucho fútbol argentino. Que estén tantos uruguayos en River incrementa las ganas de verlo”.

Nicolás Pirri, radio AM 1010, Tirando Paredes y Radio Carve. Uruguay:
“No estuvo mucho tiempo como entrenador de Nacional pero logró salir campeón. Ahí tuvo a Tabaré Viudez, le tocó enfrentar a Mayada y a raíz de eso viene sus conocimientos sobre ellos. Gallardo siempre habló muy bien de nuestro fútbol. A pesar de que en su etapa como jugador y entrenador, le tocó vivir momentos donde los resultados y los rendimientos de la Liga no eran buenos. Le terminó gustando mucho la propuesta de los futbolistas de acá más que la de otros países. Le ha tocado enfrentar a equipos en los cuales los jugadores iban a entrenar en bicicleta. Cosas casi que anti profesionales y sin embargo le hacían fuerza a un equipo grande. Eso es algo que Gallardo debe valorar y por eso primero siempre mira hacia acá a ver que puede encontrar. En nuestra liga hay jugadores muy jóvenes, el caso más extraño, quizá, es el de Alonso. Entonces si con pocas armas logran brillar aquí, con más herramientas, se pueden potenciar mucho más. Así lo debe entender Marcelo. Llegó a ser muy querido por los hinchas de Nacional y muy respetado por todos los equipos. Yo creo que el hincha de Peñarol lo terminó respetando. Generó más respeto que el propio Chino Recoba quizá. Él siempre ha tenido mucho respeto por los rivales. Se ha convertido en un referente. Siempre destacó el compromiso del jugador uruguayo a pesar de las escases que pudiesen tener a la hora de trabajar. No sólo le gustaba el fútbol, sino la tranquilidad que hay en el país. Acá se sigue mucho a River de forma especial por la cantidad de compatriotas que hay en el plantel. De todos modos el uruguayo tiende a ser de River o de Boca”.

Con los cuatro uruguayos que trajo a River, el Muñeco tuvo diferentes resultados. El que más lo representó con total fidelidad, es Camilo Mayada. Jugador noble futbolísticamente hablando, en el cual se puede confiar siempre, en cualquier puesto. Cuando Gallardo lo necesita, Camilo le responde. Por eso es que el DT le tiene un afecto muy especial. Lo de Tabaré Viudez fue definitivamente desilusionante. Tuvo unas primeras apariciones muy alentadoras pero no pasó de eso. Ivan Alonso fue irregular, pero mostró dotes de gran calidad y jerarquía. Sin dudas con lo que hizo en pocos minutos en Córdoba en la final de la Copa Argentina frente a Rosario Central, hace que su paso haya sido muy bueno.