Roberto Gil, encargado de la Pensión de Fútbol Amateur

“El camino detrás del éxito”

El hincha los ve impolutos e inmaculados. Desarrollados físicamente y con un promisorio futuro. Cuando por los parlantes del Monumental se anuncia en la alineación a un debutante juvenil se generan nuevas expectativas. Ilusiones de disfrutar en el campo de juego a una flamante "joyita" surgida de la Cantera. Llegar a la Primera de River trae aparejado solvencia económica, fama y admiración, entre tantos beneficios. El hincha ve el árbol ya plantado y fructífero, pero por debajo está lo verdaderamente apasionante. Las raíces que lo hicieron crecer: las historias de sacrificio, esfuerzo, caídas, superación, dudas y desarraigo. Muchos hoy habitan en lujosas viviendas, pero ninguna igualará a la "casa" que vio crecer sus sueños: el mágico mundo de la Pensión.

Por Damian Giovino
damiangiovino@mibelgrano.com.ar

Roberto “Tito” Gil es el máximo responsable de ese peculiar, cosmopolita y fascinante lugar, quien está a cargo de 90 ´hijos´ no biológicos de todas partes del país. Inagotables anécdotas y vivencias de un hombre que no sale delante de una cámara pero que es un cimiento fundamental del éxito de los juveniles. Vio crecer a muchos que llegaron a tener fuste mundial y a tantos otros que quedaron en el camino. Todos tuvieron algo en común: fueron educados y formados con calidez, atención y compromiso. Es por eso que disfruta como algo propio cuando les va bien, pero sufre cuando las cosas no se les dan. “El chico de Pensión siempre merece un plus porque dejó muchas cosas en busca de una meta”.

Si bien trabajás de esto porque recibís un sueldo, lo tuyo no es una profesión sino una vocación…

Sí, es una vocación. Al principio cuando arranqué pensé que iba a ser algo distinto pero a medida que fue pasando el tiempo veía que estaba bueno. No es un puesto de trabajo en un lugar común. Es difícil y fácil a la vez estar con los chicos.

Si alguien que no te conoce te pregunta de qué trabajás ¿cómo le explicas?

Yo digo que "laburo" en la Pensión y me preguntan si me la paso tomando Mates. Para estar ahí no necesitás ningún título terciario ni nada. Acá sólo cuenta la vocación de estar con los chicos. Trabajo de poner la oreja, el hombro, de escucharlos, darles consejos, en fin, de ser el padre que no tienen en Bs As. Después la confianza se va ganando: yo la de ellos y ellos la mía.

No hay una Universidad donde se estudie pero no cualquiera podría hacer tu trabajo ¿es un don especial?

Eso es lo que me dicen, que soy especial, que tengo carácter para estar acá, que es un lugar para mí. Yo eso no lo veo pero me lo marca la gente que me conoce. Con los pibes tengo buena química así que se ve que tienen razón los que dicen eso.

¿Cómo llegaste a ocupar este particular cargo?

Yo trabajé 11 años en el rubro de gastronomía. Una vez me hice amigo de una persona que me ofreció venir a "laburar" acá sabiendo que tengo onda con los chicos. En ese momento no podía porque tenía otros compromisos. Al tiempo nuevamente me dijo de venir y ahí sí acepté y arrancó esta historia. Anteriormente había trabajo de jefe de personal en una fábrica pero esto era algo totalmente nuevo.

¿Cuántos chicos tenés bajo tu "tutela" en la Pensión?

Hay 80 viviendo de forma permanente y después están los que vienen a visitar, a almorzar o a pasar un rato. Así que promedio tenemos 90 chicos todos los días. También está Oscar Morales que trabaja conmigo en esta función. Somos una gran familia.

“Tito” también tiene su familia fuera de la Pensión, es casado y con dos hijos de sangre. Su trabajo le absorbe mucho tiempo y es por eso que a veces pasa más horas en la Pensión que con su círculo íntimo. A pesar de estar totalmente acostumbrado a convivir con chicos, admite que le cuesta con sus hijos: “Me pongo de acuerdo más fácil con 90 que con 2”. Es lógico que luego de cada jornada termine exhausto: “Llego a casa y mis hijos me agarran cansado”.

Acá hay chicos de diferentes puntos del país, distintas realidades, historias y culturas ¿cómo los amalgamas y tratás?

Hay que partir de la base que lo mismo es para todos: para el que viene de la zona rural o el que llega de Recoleta, se los trata a todos por igual, trato de no hacer diferencias. Siguiendo esa regla a veces tenés que darles más atención a los que vienen de lugares lejanos con desarraigo y sin conocer la gran ciudad.

¿Cuál es el régimen? ¿Qué se puede hacer y qué no?

Las reglas no son estrictas, simplemente son más de compañerismo: No molestar, respetarse entre ellos. Hay horarios de prohibición en que no se puede ir a la calle, en que no se puede salir a la noche. Los fines de semana son más estrictos. Pero lo primordial es el compañerismo y la convivencia.

La parte psicológica y volitiva es fundamental ¿tienen especialistas a disposición?

Sí, tenemos un cuerpo de psicólogos a cargo de Pablo Nigro. Sólo los que trabajamos acá podemos entender los que sienten los chicos. Es difícil explicarlo, no es sencillo estar acá adentro. El chico de pensión merece siempre un plus para cuando llega a Primera porque se la jugó en busca de su sueño.

¿Decís que el hincha les tenga un poco más de paciencia si erran un pase?

Sí, si bien es un club grande con muchas exigencias nadie hace todo bien de entrada. Hay que darles tiempo e ir llevándolos. Cuando veo que en la cancha putean a un chico me vuelvo loco. El pibe se puede equivocar como se equivoca el que está en la tribuna en su vida diaria. Aunque trabajan de los que les gusta hay que apoyarlos en vez de criticarlos.

Además del Fútbol les dan apoyo escolar y les inculcan los estudios…

Por supuesto. Van al instituto del club y además se les dan clases particulares acá mismo para que no se atrasen. No todo es el Fútbol y el estudio les abre otras puertas. Se pueden ir de acá con herramientas para afrontar la vida.

¿Qué juveniles que están triunfando en Primera pasaron por la Pensión?

Muchos. Me voy a olvidar de varios. De los últimos: Germán Pezzella, El “Tucu” Pereyra, Matías Kranevitter, el “Keko”, Augusto Solari…

Un mensaje para el hincha…

Que no se olviden que todos fuimos chicos. En vez de insultar que los apoyen. Ningún chico quiere errarse un gol o dar mal un pase. Ellos están trabajando, como todos los hinchas lo hacen, pero hay muchas exigencias en este club. Si a cualquiera de nosotros en nuestro "laburo" nos apretan un poco, nos vamos a poner nerviosos y siempre algo mal se va a hacer. Apoyo y confianza.

El apasionante camino al éxito. Los cimientos que mantienen la estructura. Aquellos que llegaron a triunfar tuvieron su recompensa a tanto sacrificio. Los que no pudieron lograrlo, se van con decenas de vivencias, de cariño, contención y educación. Un maravilloso mundo al que se entra sólo tocando la puerta, del otro lado “Tito” te recibirá con una sonrisa.