Reportaje a Marcelo Gallardo

“Esto no se trata de ganar y perder,
hay que aportar algo más”

Su notorio perfil bajo lo hace ser un tanto reticente con la exposición. Cuanto más desapercibido pueda pasar del candente mundo mediático, más cómodo se siente. Sin embargo a la hora de plantarse frente a un medio o rueda de prensa, imparte e irradia una seguridad y convicción a ultranza. Sólido en sus discursos, hombre de pocas apariciones públicas pero en todas ellas con un mensaje cargado de ideales, enseñanzas y, por sobre todo, de amor por el juego y la pelota. Ese balón que tan bien ha sabido cuidar y tratar dentro de la cancha. Hoy se encuentra fuera de la línea de cal y los botines talle XS los ha cambiado por esbeltos zapatos. Pero el Fútbol le sigue agradeciendo: en su nueva faceta soslaya y prioriza el espectáculo ante todo. El cómo por sobre el qué y el cuánto. Para él: “La dignidad no sé cambia por ningún resultado” y “creer en una idea a la larga te da satisfacciones”. Filosofía 100% River representada en una sola persona, que asegura: “siempre me manejé y comporté de la misma manera”.

Por Damian Giovino
damiangiovino@mibelgrano.com.ar

Una entrevista que deja de ser tal para convertirse en una charla de su vida: Sus inicios, su brillante carrera como jugador y sus exitosos primeros pasos como entrenador. Una clase abierta de Fútbol, liderazgo y valores. Están todos invitados, pasen y disfruten de la cátedra de Marcelo Daniel Gallardo, el hombre que entró, definitivamente, entre los máximos ídolos de la historia…

El Ajedrez es el deporte del pensamiento ¿Vos jugabas al Ajedrez con una pelota en los pies?

Me hubiese encantado tener un tablero de Ajedrez en la cabeza. Me he ido acostumbrando a las falencias físicas que me han aquejado a lo largo de mi carrera. Fui un jugador que sufrió demasiado desde lo físico. Ese déficit lo supe suplir con otras cosas. A raíz de eso siempre fui mucho más pensante en la cancha, trataba de resolver con la cabeza algunas cuestiones que con el físico no podía, pensar antes de ejecutar. Desde ese punto de vista saqué más ventaja de arriba que de abajo.

Dentro de muchos años cuando se hable de vos ¿preferís que se recuerde primero al Gallardo futbolista o al técnico?

Son dos etapas diferentes pero lo que no difiere es la persona, eso nunca lo he cambiado. Siempre me manejé y comporté de la misma manera, siguiendo una línea. Más allá de haber hecho una muy buena carrera como jugador y estar empezando la de entrenador, lo más importante y primordial es que a uno lo recuerden y respeten como persona.

David Trezeguet dijo que disfrutó más jugar con vos que con Zidane. ¿Por qué?

Él lo explicó en algún momento. Su sentimiento por River y por la camiseta ha sido un poco el motivo. Cuando coincidimos en el Mónaco él habrá sentido la satisfacción de poder compartir equipo con uno de los jugadores del cual era hincha. Para mí también fue una gran suerte jugar con David porque fue uno de los goleadores más impresionantes que tuve como compañeros a lo largo de mi carrera. De ahí a ser comparado con Zidane es muy fuerte porque estamos hablando de uno de los futbolistas más destacados de todos los tiempos.

¿Iniesta es el último intérprete de tu especie? Zidane, Riquelme, Verón, Redondo. ¿Ya no salen más jugadores de este estilo?

Con Iniesta podemos tener cosas similares en cuanto a lo físico. Los dos somos de talla chica. Junto con Xabi en su momento me parecían dos de los jugadores más espectaculares desde lo técnico y desde lo mental. Los nombres que mencionas eran, como Iniesta y Xabi, jugadores que sabían lo que estaba pasando en la cancha y qué es lo que podía llegar a pasar y cómo resolverlo. No hay muchos que piensen y respondan a esas cuestiones.

Valdano dice sobre Redondo que fue uno de los pocos jugadores en el mundo que vio que podía hacer con los pies lo que pensaba con la cabeza. ¿Podría ir para vos esa descripción también?

No creo que corresponda que hable mucho de mí. Eso lo dejo para los demás. Sí me gusta hablar de aquellos jugadores que me generaron total placer y satisfacción verlos y disfrutarlos. Con esa clase de jugadores he sentido un reconocimiento muy grande porque han sido extraordinarios y le han aportado mucho al Fútbol.

Para Cruyff no es lo mismo entrenar que enseñar. Dice que hay muchos buenos entrenadores, pero pocos buenos maestros. ¿Qué tratás de inculcarles a tus jugadores?

Tratar de aportarles cosas. Ya sea un concepto técnico, táctico. Una palabra que los pueda ayudar a revertir una situación negativa o seguir alimentando lo positivo. Los entrenadores debemos ser un reflejo de lo que son sus equipos. No me gustaría que mi equipo juegue diferente a lo que yo pienso. Que mis jugadores se vean reflejados con algo de lo que yo intento transmitir, no sólo desde lo futbolístico sino desde el comportamiento.

¿Qué no estás dispuesto a perder en el afán por ganar?

La dignidad. Hay diferentes maneras de ganar y de perder. Analizar nada más que el resultado numérico es ser mezquino. Si sólo nos conformamos con el resultado positivo, estaríamos desprestigiando la profesión. En esto no se trata sólo de ganar y perder, se trata de poder aportar algo más, tener esa sensación de tranquilidad y paz interna. La profesión de entrenador es cruel y a veces tiene rasgos de hipocresía. Hay que decir y hacer. Alinearse a una idea y tratar de plasmarla, si sale bienvenido sea y si no es porque tendrás que seguirte preparando para que el día de mañana cuando vuelvas a intentarlo salga mejor.

“Aportar algo más”… a simple lectura una frase abstracta y muy amplia. Pero cobra sentido y se vuelve fidedigna cuando está acompañada con hechos que la sustentan. Cuando se mantiene una idea y no se traiciona ante la adversidad. Cuando se prioriza un estilo por sobre un resultado. Ganando, perdiendo, jugando mejor o peor, pero siempre respetando la esencia y las convicciones. Eso ha logrado Gallardo en su River, un equipo que no sólo será recordado por los logros sino por la nobleza de siempre intentar respetar la filosofía River, esa filosofía que el Muñeco conoce a la perfección.

La pasión la produce el juego, el Fútbol como espectáculo. Sin embargo acá se reduce todo al resultado…

A mí me gusta ganar porque soy competitivo. Si en algún momento tengo que ganar sin jugar bien y no mostrando nada, lo acepto porque está dentro de las posibilidades que no siempre puedas jugar bien. Yo prefiero ganar jugando mal porque eso me da la posibilidad de seguir creyendo en una idea que a la larga me va a hacer sentir una satisfacción, pero sin nunca equivocarse el camino. Ganar significa que vas a tener un poco más de tiempo para seguir trabajando e intentando buscar esa idea para poder ganar de una forma más placentera. Si yo pierdo tres partidos se acortan los tiempos.

Menotti sostiene que más importante que los títulos son el reconocimiento y el respeto ¿sentís eso del mundo del Fútbol hacia con vos?

Eso es muy valioso, de lo más valioso que puede tener un entrenador. El reconocimiento de tus futbolistas debe ser el trofeo más preciado que un técnico pueda obtener y llevarse de un lado. Coincido absolutamente en esa apreciación.

También dice que no se trata de cuanto ganaste, sino de la marca que dejaste mientras estuviste. ¿Qué marca te gustaría dejar en River cuando ya no estés?

Eso lo dirán propios y extraños. Uno siempre que pasa por un lado intenta dejar algo más allá de los resultados. Si es con resultados mucho mejor porque quiere decir que tuviste participación en la historia de un club. Pero eso lo dirá el tiempo y la gente el día que ya no esté acá.

Dijiste que te hubiese gustado ser dirigido por Guardiola y por Mourinho. Lo de Pep te lo creo con creces, ahora lo de Mou suena raro viniendo de vos…

Es que soy muy curioso y por eso me hubiese gustado conocer dos exponentes totalmente diferentes y opuestos. Los dos son exponentes muy exitosos más allá de que uno se pueda identificar más con uno que con el otro, pero nunca despreciar sino sacar cosas para aprender aunque no se vea reflejado.

A lo largo de tu carrera como jugador ¿te han enseñado más cosas que hay que hacer o, implícitamente, te han enseñado más cosas que no hay que hacer?

De las dos, te diría que un 50% cada una. Me han quedado muchas cosas que aprendí para no repetirlas. Pero terminan siendo más valiosas las otras porque las podés potenciar. Las cosas buenas siempre se pueden mejorar. Pero todo te hace crecer y aprender, de todo se sacan conclusiones que te van formando, de lo bueno y de lo malo.

Agassi, cuenta que odiaba el tenis y que no podía entender como la gente quería imitarlo cuando él mismo no quería ser lo que era. ¿Te pasó de estar peleado con el Fútbol?

Tuve algunas dudas al principio de mi carrera. Los primeros golpes que uno no está preparado para recibir. Pero eso hace que despiertes y que puedas crecer. He sentido algunos cimbronazos pero lejos estuve de pensar que esto no era para mí. Haberme criado en este club me hizo ser muy exigente conmigo mismo. Agradezco a River porque me forjó mi carácter me inculcó la superación constante. River te exige siempre una presión linda. Lo importante es creer en uno mismo y que esa presión no te supere y te bloqueé.

¿Cómo se hace para convivir con tanta presión constante?

Esto es muy vertiginoso, palo y palo. No te podés detener en ningún momento. Jugás un partido hoy y dentro de tres días tenés que jugar otro y volver a dar lo mejor y a los tres días otro más. Es una exigencia permanente donde no podés dar ventajas y siempre tenés que estar a la altura de lo que te demanda River.

Estrato libro “Palabra de Entrenador” de Orfeo Suárez: El entrenador debe tener conocimientos tácticos y capacidad de liderazgo pero por sobre todas las cosas una cualidad fuera de lo común: saber convivir con la presión. El DT se sienta cada domingo en una silla eléctrica y se lo encierra en un laberinto con una única salida: La victoria. Es la figura más importante dentro del fútbol, el principal pilar de un proyecto pero a la vez el más débil. Ante la adversidad será el primer apuntado por las críticas y el único en tener que dejar su cargo.

Para poder elegir una táctica de conjunto, los jugadores deben ser capaces de ejecutarla técnicamente. ¿La técnica individual es lo primero y primordial en el fútbol?

Para mí sí, sin dudas. Si la idea es jugar bien al Fútbol tenés que tener buenos jugadores. Tener buenos jugadores significa que tengan capacidad y dotada calidad técnica y a partir de ahí ayudarlos a pensar. Hay jugadores muy talentosos que no piensan y no entienden nada del juego y a veces los técnicos los apartan. A mí me interesa tenerlos para darle las herramientas para que puedan pensar y decidir.

Si de técnica individual hablamos pocos tienen más autoridad que él para referirse al tema. Justamente la técnica fue su mayor virtud en su carrera como jugador por lo que la conoce a la perfección y trata de inculcársela a los futbolistas. Aunque con su talento se nace, siempre se puede mejorar y eso busca él en sus dirigidos.

Entrenadores como Darío Franco o Paco Jémez ¿están locos? Porque intentan imponer un estilo similar al tuyo con equipos humildes y jugadores de poco renombre…

Eso tiene muchísimo valor y se puede lograr. Por lo menos lo intentan y eso ya es muy valorable y valiente. Creer en una idea es fundamental para poder plasmarla más allá de la materia prima que tengas. Admiro mucho a esas personas que creen en algo y tratar de llevarlo a cabo en donde sea.

¿Sos de sacar conceptos de otras disciplinas para aplicar en tu idea y llevarlo a la cancha?

Todavía no he recurrido a esos rasgos tan profundos de obsesión. Eso no quiere decir que no esté en aprendizaje permanente. Cuando sos curioso y querés aprender, te interesa todo mucho más. Le presto atención mucho más a todo lo que me rodea.

¿Qué recordás de tus comienzos en inferiores? ¿Cómo fue esa etapa?

Recuerdo la ilusión. La alegría de crecer jugando al Fútbol. Yo sentía que vivía para eso de manera saludable por el simple hecho de jugar a la pelota. Luego obviamente las exigencias y las presiones van siendo mayores y debés estar a la altura. Solamente creía en el amor al y por el juego.

Vos te colabas en el tren para ir al entrenamiento y hoy los chicos llegan en autos últimos modelos ¿entendés que han cambiado los tiempos o te cuesta?

Lo entiendo porque los tiempos van cambiando continuamente. Todo va tomando otro vuelo pero la esencia no debería cambiar. Lo que pasa es que ya no hay muchos maestros que te puedan dar esa posibilidad de reflexionar como sucedía antes. El entorno ya está mucho más viciado y contaminado y eso lleva a la gran mayoría de los chicos a la confusión.

Marcelo Gallardo habla el lenguaje River. Vive, siente y respeta la filosofía histórica de la institución. Lleva el ADN riverplatense en la sangre. Lo hizo como jugador, siendo uno de los intérpretes más talentosos de todos los tiempos. Lo ratifica día a día como entrenador. Y aún hay muchas páginas en blanco para que el Muñeco las siga llenando. Un hombre destinado a quedar en la historia grande y, quién dice, esto recién comience…