Reportaje a Ubaldo Matildo Fillol

“El fútbol me dio mucho pero
yo le entregué todo”

¿Qué se puede agregar de él que no se sepa o esté dicho? No merece demasiado preludio un personaje de tal estelar magnitud. Si bien los nombres y los apellidos son sustantivos propios, al mencionarlo se abre una gran vertiente de sinónimos. Decir Ubaldo Matildo Fillol es equivalente a talento supremo, presencia, reflejos, potencia, anticipación, carácter. Todas esas palabras definen a la perfección lo que fue el Pato: uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol mundial. A los 66 años sigue trabajando en el club de sus amores, donde brilló por una década ininterrumpida y consiguió siete títulos.

Por Damian Giovino
damiangiovino@mibelgrano.com.ar

Fillol se desempeña en la parte formativa con los arqueros de la cantera. Si bien jamás habrá otro humano con sus aptitudes para atajar, busca nutrirlos de todas las herramientas necesarias para que puedan defender el arco más grande del país el día de mañana. “Poder estar en el club que me dio todo, es una gran alegría. Le agradezco siempre a River y a Dios”.

Estás trabajando como coordinador de arqueros en inferiores…

Sí, estoy coordinando. Armé un departamento de arqueros. En su momento me preguntaron qué quería hacer dentro del club y dije eso. Traje a trabajar conmigo entrenadores de arqueros y les bajo la línea de trabajo, les paso el sistema con el cual trabajar. Les hago entender el biotipo de arquero para River. Observo permanentemente lo que hacen ellos, cómo desempeñan su labor. También sigo bien de cerca el rendimiento de los chicos que están en inferiores, en ese puesto. Entre inferiores e infantiles son cerca de 50 porteros. Evalúo cuáles se tienen que quedar y cuáles se tienen que ir al finalizar la temporada. También hay que ver otros que pueden incorporarse. Para eso hay que ir al interior del país para mirar y buscar. Es una tarea muy exigente pero me encanta porque estoy en mi casa que es River. Acá me tienen como un rey.

Trabajaste varios años en las selecciones menores con el gran maestro del fútbol formativo, José Pékerman…

Sí, trabajé diez años con José. Por eso es que medianamente conozco de este trabajo. Me nombras a Pékerman y se me eriza la piel. A nivel nacional, hay un antes y un después de él. Lo mismo digo de Cesar Luis Menotti. Tuve la suerte de conocer, trabajar y hacer docencia con esos dos maestros.

Si algo has aprendido con esas dos personas es la vocación de docente.

Sí. La docencia te tiene que gustar. A partir de ahí sale mucho mejor. Conozco mucha gente que ejerce la docencia porque le pagan un sueldo. Esos están capacitados. Pero yo aparte de cobrar un sueldo lo hago porque me gusta, lo siento. Es algo que me encanta.

Hablaste del biotipo de arquero para River, ¿cómo sería?

Siempre le digo a los entrenadores de arqueros que el perfil que buscamos es el de Amadeo Carrizo. Por la presencia, por la historia, por cómo atajaba, por lo ídolo que es. Si me preguntan por otro, digo como el Pato Fillol.

Pero como el Pato Fillol no va a salir otro arquero nunca en la historia, hay que bajar la vara…

No, no, acá la vara es alta. Tampoco uno va a pretender que atajen como Amadeo, como Fillol. Hay que ver lo que tenés en la actualidad y sacar lo mejor.

Si el arquero de primera anda bien, es un puesto de largo tiempo. ¿Hay que trabajarles la ansiedad a los chicos?

Sí, yo fundamentalmente les digo a los pibes que el puesto de arquero es un puesto de revertir situaciones adversas permanentemente. Es un puesto ingrato. Les inculco por encima de todo que estudien, que así se les abre la cabeza. En diez años, en cinco, ellos también van a ser padres, y les van a inculcar a los hijos lo que nosotros les estamos pidiendo a ellos. Les pido que abran bien los ojos y los oídos. Y que tengan amor por esta profesión.

¿Qué te genera estar hace tantos años vinculado al club de tus amores?

Le agradezco siempre a River y a Dios. Tengo 66 años y a esta edad de mi vida poder estar en el club que me dio todo, es una gran alegría. Me siento vigente, voy a jugar partidos de fútbol sénior con el Enzo, con Rivarola, con Ortega, todos chicos mucho más jóvenes que yo. Este ida y vuelta con River es maravilloso.

Sos el mejor arquero de la historia del fútbol argentino...

Desde que me retiré en el año ´90, todas las encuestas que hicieron a nivel nacional dicen eso. Para mí es una satisfacción que se me reconozca de esa manera. Estuve diez años en River y en la selección, eso me ayudó muchísimo para ser quien soy. Pero tengo claro que el jugador de fútbol tuvo un tiempo y murió. Está bien, hay un gran reconocimiento y me gusta, pero nunca me dejé dormir en los laureles. Quiero estar vigente, actualizado permanentemente.

Has trascendido muchas generaciones.

Amadeo no agarró la época de la televisación de los partidos, de Internet. Hoy apretás un botón y podes ver todo, buscás atajadas de Fillol y las encontrás, en cambio de Amadeo no hay casi nada, un desperdicio, una lástima. Pero sí es verdad que me conocen mucho. Me gusta dar charlas, recorro el país, eso alimenta a que uno siga vigente.

¿Qué recordás de tus inicios?

La época en la pensión de Quilmes, hice amistades, conocí a mi primera novia que hoy es mi esposa, nacieron mis hijos. Siempre hay que tener claro los orígenes de uno. Los potreros en San Miguel del Monte, ahí aprendí y mamé muchísimas cosas. Cuando llegué a River ya era un arquero formado. El recorrido fue muy duro pero siempre apunté a más. Me acuerdo de mis maestros cuando estaba en las inferiores de Quilmes. Domingo Capparelli, Florencio Doval. Cuando llegué de Montes vivía solo, hubo mucha gente que me ayudó como ser humano no como jugador. Esos valores que aprendí, los pregono siempre hasta el día de hoy.

El fútbol te ha dado mucho, pero vos le devolviste más

Ha sido recíproco. Lo que sí estoy seguro, es que no me guardé absolutamente nada. Le di todo al fútbol, todo lo que tenía. Sacrificio, cuidado, conducta, siempre intenté perfeccionarme. El fútbol me dio mucho pero yo le entregué todo. Una vez que te retirás, te acostás y dormís, porque diste todo.

Además de jugar, vos te capacitaste como persona, que es lo que no pasa en el fútbol actual.

Claro. Ahora que hago docencia les digo a los pibes que ellos tienen que jugar al fútbol y armar un proyecto de vida fuera del fútbol. Muchos lo entienden y muchos no. No me fue fácil retirarme profesionalmente, pero haberme formado como persona me dio herramientas.

Hoy muchos chicos quieren ser futbolistas para ser millonarios...

Hay que hablarles. Para trascender desde lo deportivo tenés que tener una regularidad. Cuando mejor andás es cuando más tenés que trabajar y cuando más te tenés que cuidar. La vida fuera del club es fundamental. El cuidado personal, la familia, los amigos, el estudio. Yo me iba a San Miguel del Monte y si quería podía estar todos los días comiendo asado, tomando vino y saliendo de noche, pero mis amigos me cuidaban, me entendían. Hoy los chicos se van a sus pueblos cuatro días y vuelven destruidos. Es un trabajo cotidiano para que lo entiendan. Hay que apuntarle siempre a los valores. Yo agarré una época donde no se ganaba plata en el fútbol. Jugué casi 25 años y no me salvé. Hoy te hacés multimillonario con dos años en Europa.

¿Qué te gustaría decirle al hincha que tanto de idolatra?

Agradecerles. Siempre valoré todo lo que me dieron. Siempre los respeté. Le debo mucho al hincha. Siento orgullo cuando salgo con mis hijos, se me infla el pecho, porque son todos elogios los de la gente en la calle. ¿Qué más puede pedir? No pude pedir más nada. Soy un privilegiado. Estoy en el club que amo.


Por El “Flaco” Rubén Sagarzazu.
YO OPINO

“El Pato cuando llegó a River no era titular indiscutido. Compartía el puesto con Perico Pérez. Ya tenía muchas condiciones pero cuando empezó a tener continuidad, se convirtió en el monstruo que fue. Elevó su rendimiento a un nivel infinito. El pato nunca atajó mal. Cada vez atajaba mejor. River en ese entonces era un equipo muy ofensivo, entonces llegaba pero también le llegaban, porque salvo Perfumo y Mostaza, todos pasaban al ataque. Lo de Fillol era sensacional. Era muy difícil hacele un gol, sacaba pelotas imposibles. He visto a rivales hacerles señas a su hinchada como que era imposible hacerle un gol. Fue el mejor arquero que vi en mi vida”.