Reportaje a Eder Álvarez Balanta

“La vida es un aprendizaje constante”

A continuación vas a conocer como nunca antes a la persona detrás del excelente jugador. Cómo piensa, la impactante hondura en sus análisis sobre cada cosa de la vida, sus miedos, su extrema autocrítica y exigencia. Vas a descubrir a una persona distinta al resto. Este es Eder Álvarez Balanta, un joven de sideral madurez, bondad, profundidad e inquietudes. “Muchas veces me pasaba en la época en que no estaba teniendo buen rendimiento, de pensar que nunca más iba a poder hacer las cosas bien. No entendía por qué no me salían bien si estaba haciendo todo lo posible para que salgan de buena manera” .

Por Damian Giovino
damiangiovino@mibelgrano.com.ar

Estás recuperando tu nivel, dejando atrás algunos momentos de incertidumbre, ¿cómo te sentís?

Bien. Igualmente este Cuerpo técnico siempre me ha hecho sentir de una manera agradable. Porque en los momentos en los que tuve menos competencia o menos oportunidades para jugar, ellos siempre estuvieron encima. Estuvieron preocupados de por qué no estaba sintiéndome tan bien o por qué no me estaban saliendo las cosas dentro del campo de juego. Tratamos de empezar a buscar opciones para poder mejorar. Remarcando ciertos puntos en los que estaba fallando y trabajarlos para así poder seguir creciendo y mejorando.

Es normal en cualquier persona y en todo ámbito de la vida tener vaivenes en el rendimiento.

Sí. Igual sé que soy un jugador joven. Esos baches o esas recaídas son normales en cualquier jugador de alto rendimiento. Uno siempre quiere estar bien, jugar bien, pero las cosas no siempre se dan como uno quiere o las planea.

Debutaste muy repentinamente, se te dio todo de golpe. ¿Estabas preparado para la voracidad y exposición que conlleva ser un futbolista profesional fuera de la cancha?

Desde lo futbolístico y mental, sí estaba preparado. Cuando comencé a jugar no había tomado dimensión de todo lo que significaba ser jugador de fútbol profesional y menos de un club como River Plate. Pude jugar en un gran nivel y mantenerlo en los primeros dos campeonatos. Fui afianzándome y progresando. Lo que pasa es que después uno se empieza a estrellar o encontrar con un montón de cosas que vienen en conjunto con lo que es ser jugador de primera.

Siempre fuiste sumamente perfil bajo, tímido, un tanto solitario y de repente de un día para el otro salís a la calle y te ves avasallado por la gente, los medios ¿Fue la peor parte esa?

Sí, fue una de las cosas que más padecí. El sentirme expuesto, que era lo que a mí mucho
no me gustaba. Venía de manejar siempre un perfil muy bajo, de hecho hoy trato de mantenerlo. Pero todo lo que genera jugar en River no deja que sea así. De todos modos si bien a veces es incomodo, tiene su parte agradable que la gente te demuestre su cariño.

A veces el argentino en su afán de demostrar cariño, invade demasiado, se desubica, no respeta la privacidad del otro.

A veces en su afán de demostrarte afecto, que lo hacen con buenas intenciones, no miden el espacio de uno, el fanatismo los lleva a eso. Me costó asimilarlo pero después empecé a manejarlo mejor y a no darle tanta importancia a lo que pudiesen decir o a lo que no.

El jugador vive siempre como en un estrellato ¿En qué te apoyás vos para volver a tierra y mantenerte con los pies firmes?

Hace dos años atrás, la mirada que yo tenía hacia la vida, hacia las cosas que me rodeaban, hacia mi entorno; era totalmente diferente a cuando me empiezo a chocar con un montón de cosas que me empiezan a hacer dudar y desconfiar de la gente de mi entorno. Uno trata de sacar conclusiones y es difícil poder encontrar una descarga en una persona. Acá en el club tenemos gente que nos ayuda en la parte mental. El fútbol tiene varios pilares. Está lo físico, lo táctico, lo técnico y lo mental. Uno tiene que tratar de encontrar un equilibrio.

Antes de llegar a 1° deberías tener algunos amigos. Una vez que debutaste se habrán convertido en cientos. ¿Cómo manejaste ese filtro para saber quién te quería por ser Eder y no por ser el jugador exitoso?

Es muy difícil, es muy difícil. Hacer el filtro es muy difícil. Mucha gente se te acerca en momentos de dificultad con la intención de ayudar, y como uno la necesita, la toma. Pero esa ayuda la están dando para después tener alguna ventaja. Es complicado, pero creo que les debe pasar a todos los jugadores y a todas las personas que están expuestas públicamente.

Si a alguien que trabaja en una oficina le sale mal algo, nadie se entera. Si le sale mal a un jugador de River, se entera todo el país.

Claro, no es que nadie no se entere, sino que el entorno no es tan grande. No está tan expuesto como nosotros.

¿En qué momentos has aprendido y crecido más, en los de gran nivel o en los malos?

Nosotros aprendemos siempre. Por lo menos yo trato de aprender siempre. Cuando estaba en un muy buen nivel y cuando no tenía mucha continuidad o tuve una seguidilla de lesiones que no me terminaban de dejar afianzarme.

Cuando volviste del Mundial 2014 perdiste el puesto. ¿Te jugó en contra?

Sí, me vinieron pensamientos de que no fue tan bueno haber ido al Mundial. Capaz si no
hubiese ido no hubiera perdido el puesto. Son cosas que uno las ve después y nunca sabe. Uno trata de tomar decisiones siempre buscando progresar y para hacer las cosas bien pero la vida se encarga de encaminarlas como diga.

¿Sos de analizar mucho cada cosa que pasa en tu vida?

Es difícil dejar que pasen las cosas sin analizarlas. Uno es exigente. Cuando hacés las cosas para que salgan bien y después no salen como esperabas, uno empieza a buscar cuál fue el motivo o la causa de que no saliesen como quería. Se supone que si uno se prepara, hace las cosas bien, es organizado; las cosas deberían salir. También hay que tener en cuenta que el fútbol es un juego y no hay nada que esté escrito o estipulado que vaya a pasar.

Toni Nadal, el entrenador de Rafa, dice que una de las claves del éxito es nunca creerse lo suficientemente bueno, pero que es una línea fina porque si te excedes terminás quitándote confianza y autoboicoteandote. ¿Te pasa a veces?

Y un poco puede que sí. Por ejemplo al principio, cuando comencé a jugar en primera, que supuestamente decían que todos los partidos jugaba bien, que salía figura, yo llegaba a mi casa y decía que no era así. Empezaba a contar los errores y decía no es así porque me equivoqué en esto, en lo otro, hice mal tal cosa. Había gente que me decía que eso malo que yo había visto no era nada comparado a todo lo bueno que había hecho. Yo decía “de qué me sirvió haber hecho todo lo bueno que dicen, si hice esto malo que terminó capaz generando una ocasión de gol en contra”. A veces se hace difícil poder seguir progresando desde ese punto. Si uno no se da la libertad de equivocarse, de hacer las cosas mal, para aprender, es difícil seguir progresando.

Generalmente el acierto viene por el aprendizaje del error. Bielsa dice que si martillás 20 veces mal y al intento 21 lo haces bien, es gracias a las veces anteriores que fallaste.

Sí, la vida de por sí es así. Uno tiene que tratar de los errores aprender y en base a eso seguir creciendo. Decirlo es fácil pero ponerlo en práctica es un poco más complejo, conlleva una etapa de madurez para darse cuenta ciertas cosas. Muchas veces me pasaba en la época en que no estaba teniendo buen rendimiento, de pensar que nunca más iba a poder hacer las cosas bien. No entendía por qué no me salían bien si estaba haciendo todo lo posible para que salgan de buena manera. Pero tengo que tener tranquilidad porque soy joven. Si bien estoy en un club como River que constantemente te está exigiendo. Pero yo no puedo llegar al límite de exigirme tanto sabiendo que todavía tengo un margen para seguir creciendo y evolucionando. Creo que la mejor etapa de los jugadores es entre los 25 y los 30 años. La edad en que tienen más madurez.

A veces ¿no es mejor no analizar o pensar tanto las cosas y dejar que fluyan?

Cuando comencé a jugar no le daba tanta importancia a lo que podía llegar a pasar en el partido sino que disfrutaba. Ahí jugaba más suelto. Cuando se juega con más inconsciencia suele ser más fácil fluir. Pero cuando tomás conciencia de que existe cierta presión o de que uno tiene cierta obligación, termina influyendo.

Cuando a uno le va bien no se cree el mejor pero cuando le va mal se cree el peor. Lamentablemente en nuestra cabeza tiene más peso lo malo.

Sí, pero no a todos les pasa eso, depende de la personalidad de cada uno. Algunos dicen que supuestamente uno se la tiene que creer para poder llegar a hacer tal cosa. A muchos eso no les funciona y otros siendo así, llegan a lograr cosas que nunca creyeron.

Cuando no estabas en un buen momento y la gente te daba palabras de aliento ¿te servía o te presionaba?

En esos momentos trato de no poner el foco en el entorno sino en mí mismo. Yo me exijo, yo me presiono, yo mismo me castigo cuando las cosas no salen bien. Uno siempre quiere que las cosas salgan bien o como uno las espera pero aun haciendo todo lo posible no siempre salen bien, porque somos humanos. El margen de error que tenemos es grandísimo. Todos nos equivocamos en cualquier cosa. Uno en el juego tiene que tender a achicar el margen de error.

Recuerdo hace varios años haber entrado a la pensión, todos los chicos haciendo barullo y vos solo, sentado en una mesa estudiando.

Eso ha ido cambiando un poco. Sí me acuerdo de eso. Estaba yendo al colegio de River y tenía que entregar algún trabajo.

¿En qué depositás energías para despejar la mente del fútbol?

No soy de leer mucho. Veo películas, documentales. No soy de ver series porque no me engancho. Las películas me gustan mucho, más las que te dejan mensajes. Muchas veces nos mandan mensajes codificados. No sólo de la vida de uno sino de lo que está pasando socialmente hoy en el mundo. De la violencia, de la falta de tolerancia entre las personas. En que vivimos obsesionados con la tecnología.

Olvidate del jugador de fútbol ¿quién es Eder?

Con el fútbol se me ha reconocido como un gran jugador pero no solamente como eso sino como una gran persona. Al final de mi carrera no quisiera que se hablase sólo por las cosas buenas que hice dentro del campo de juego sino también por como soy yo como persona. Igual por más que tenga una cierta conducta o que me maneje de una cierta manera, no quiere decir que sea una excelente persona. Todos tenemos nuestros defectos y dificultades. La vida es un aprendizaje constante. Así como quisiera que en el fútbol me saliese todo bien, en la vida también me gustaría que todo fuera perfecto.

Si viene un genio y te da la chance de por una semana ser un empleado de un supermercado. Eso conlleva salir a la calle y ser uno más, hacer una vida normal sin que nadie te mire ni te reconozca. ¿Te gustaría?

Pero he ido incorporado mañas para hoy día no padecer tanto el asedio de la gente. También está que hoy en día por el rendimiento, el asedio en la calles no es el mismo que antes. Hay lugares donde puedo ir a caminar tranquilamente y mucha gente no me reconoce o no se acerca. Es una pregunta interesante. El ser humano se va acostumbrando a lo que tiene que vivir. Por un lado creo que sería bueno eso que planteas.

Fuera del fútbol ¿qué objetivos tenés en la vida? ¿sos de pensar en el futuro?

Sí, pienso en el futuro y eso no genera paz, porque el futuro es incertidumbre total. Me pongo a pensar que hoy en día tengo el privilegio de ser jugador de fútbol y estar en River. Quisiera que eso fuera siempre así, pero sé que existe la posibilidad de que no pasara eso. Me gustaría seguir escalando en mi carrera deportiva pero si no llega a pasar
¿qué haría? No sé si tendría las herramientas para otra cosa. Aunque uno se adapta a lo que toca.

Nunca he tratado con otro jugador que tenga tu profundidad e inquietudes.

Todo trae su pro y sus contras. Por más que yo por naturaleza sea así y tenga esa capacidad de analizar y de pensar todo, hay que buscar un equilibrio. Trato de encontrarle respuesta a todo de por qué esto y por qué lo otro. Creo que si no lo tuviera viviría mejor.