117 años de River y 80 años del estadio Monumental

El día 25 de mayo de 1901 en el Barrio de la Boca nació el Club Atlético River Plate, con la fusión de dos clubes barriales: Santa Rosa y La Rosales. Con la primer presidencia de Leopoldo Bard, hizo su debut futbolístico oficial, en 1914, jugando con el Club Maldonado en su canchita sita entre las calles Gaboto, Pinzón, A. del Valle y P. de Mendoza. En 1923 se fue acercando al barrio, se mudó a su cancha a la Av. Alvear (hoy Del Libertador) entre Tagle y Austria.

Con la presidencia de Antonio V. Liberti, comenzó a construirse el Monumental que a pesar de que muchos creen que está en Núñez, en realidad está ubicado dentro de los límites administrativos del barrio de Belgrano, ya que el límite fonterizo es la Av. Udaondo.

El Estadio Monumental se alza sobre terrenos ganados a la costa del Río de la Plata.  El suelo era inestable y era necesario hacer varias obras para que fuese propicio para la construcción de algo que sería monumental. El que encaró la gigantesca tarea de rellenar los bañados fue un escocés llamado Daniel White, quien a mediados del siglo XIX había adquirido una estancia de 47 cuadras en esa zona. En esa superficie, construyó un hipódromo. Es decir que hace muchos años, la ubicación exacta del Monumental era parte del Río de la Plata. El Hipódromo ocupaba 16 cuadras y disponía de una tribuna para el público. En 1866, una tormenta de Santa Rosa arrasó con la construcción y sus directivos buscaron otro lugar para un nuevo asentamiento. Encontraron un predio de 67 hectáreas en el que inauguraron, en 1867, el famoso Hipódromo Argentino de Palermo. El terreno de White pasó por diversas manos hasta que la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires promovió un juicio contra la sociedad que lo regenteaba.

Dato curioso del antiguo hipódromo: la pista tenía dos rectas paralelas a la actual avenida Lidoro Quinteros, mientras que la actual calle Victorino de la Plaza, un arteria en forma de “U”, ubicada en el ángulo de las avenidas Monroe y del Libertador, no hace más que respetar el trazado de la antigua pista. Es más, la tribuna Sívori del Monumental coincide casi exactamente con la curva opuesta del hipódromo.

Hacia 1935, se sabía que River no iba a poder prolongar por mucho tiempo la ubicación del antiguo estadio de avenida Alvear y Tagle, ya que los terrenos no pertenecían al Club y el contrato de alquiler no le sería renovado. El problema era grande, dado que River Plate poseía muchas instalaciones deportivas anexas destinadas a los socios, tal como ocurre en la actualidad. Esas instalaciones sirvieron en parte para captar un gran número de asociados dada su comodidad e infraestructura.

Tal como estaba previsto, fue desalojado de esta ubicación en 1937, pero hacia 1934 el Club ya había puesto en marcha algo mucho más grande.

Antonio Vespucio Liberti sugirió comprar los terrenos en donde hoy se encuentra el Monumental. Muchos lo trataron de loco e irresponsable, dado que lo que él proponía parecía una quimera. Liberti quería construir el estadio que, según su criterio, River merecía. Y había observado ese espacio abandonado, considerándolo apropiado para llevar adelante su sueño. Los problemas que trajo su idea fueron muchísimos, a punto tal que costó mucho convencer a otros directivos de la factibilidad de un proyecto que parecía una auténtica utopía. Más de uno sostenía que era una locura tratar de hacer semejante estadio en terrenos pantanosos y ganados al río, debido a los problemas que estas características acarrearían. En pocos años, cambiarían de opinión al ver cómo el hormigón avanzaba a paso firme.

Finalmente y luego de muchas negociaciones, River adquirió un préstamo del Gobierno a través del Banco Hipotecario Nacional, dado que la idea de construir un estadio que pudiese ser considerado como el estadio nacional, pero que estuviese manejado por un club como River Plate en lugar de estar en manos del Estado, sedujo a los gobernantes, quienes dieron el visto bueno. Anteriormente a eso, el Club adquirió los terrenos en cuestión a un valor de 11 pesos el metro cuadrado. River compró alrededor de cinco hectáreas y la Municipalidad de Buenos Aires donó otras 3,5 hectáreas, que son en definitiva las 8,5 que el Club posee en la actualidad.

En 1934, el Club llamó a un concurso nacional de anteproyectos para la construcción del Monumental. La idea era simple: diseño de un estadio con pista de atletismo, completamente construido en hormigón armado, con instalaciones deportivas anexas tanto en el interior como el exterior del mismo, y que contemplara la posibilidad de llegar a una capacidad de 120.000 espectadores. En aquella época, los Juegos Olímpicos eran mucho más populares que los mundiales de fútbol, de allí la necesidad de incorporar una pista de 400 metros alrededor del campo, con la esperanza de poder albergar dicha competencia internacional, algo que nunca ocurriría.

El 1º de diciembre de 1935, en asamblea extraordinaria, se presentaron ante los socios los planos aprobados del Estadio, planos definitivos, con la reseña de los trabajos a realizarse.

El concurso fue ganado por los arquitectos José Aslan y Héctor Ezcurra, con la ayuda del dibujante Fidias Calabria, lo que significó una marca de por vida en la historia de este afamado estudio de arquitectura, encargado de casi todas las remodelaciones al Monumental desde entonces.

El Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti fue inaugurado el 25 de mayo de 1938 y, un día después, se jugó un partido amistoso en el que River Plate derrotó 3-1 a Peñarol de Montevideo, con goles convertidos por Carlos Peucelle, Bernabé Ferreyra y José Manuel Moreno.

La Fundación River volvió a Ecuador

Solidaridad sin fronteras

Durante la mañana del jueves 19 de Abril de 2018, en la previa del partido que jugaron Emelec y River Plate, se realizó una nueva edición de Sin Fronteras, el programa que tiene como objetivo dejar una huella de solidaridad en cada destino del interior y exterior del país donde se presenta el primer equipo de River Plate.

Por este motivo, se entregó una donación compuesta por pelotas, pecheras, conos y otros elementos deportivos para apoyar el gran trabajo que realizan en la Fundación Proyecto Salesiano de Guayaquil. Dicha institución trabaja hace más de 21 años junto a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y a sus familias, ofreciéndoles una propuesta educativa preventiva y de restitución de sus derechos en Ecuador. Con este objetivo en mente, los chicos son invitados a participar de los diversos servicios ofrecidos por el Proyecto Salesiano.

Así es como nació la Escuela de Fútbol Padre Antonio Amador, donde actualmente participan más de 170 niños de entre 5 y 17 años provenientes de las zonas más vulnerables de Guayaquil. Por este motivo, Fundación River se contactó con las autoridades para compartir una nueva edición de Sin Fronteras.

Sebastián  Pérez Escobar, Vicepresidente 1° de Fundación River, y Clara D’ Onofrio, Secretaria del Consejo de Administración, viajaron a la ciudad de Guayaquil para compartir junto a los chicos del Proyecto Salesiano una mañana que quedará guardada entre sus mejores recuerdos.

A lo largo de toda la jornada, se hizo especial hincapié en la importancia de ser buenas personas dentro y fuera de la cancha y de poner el mismo entusiasmo tanto en los entrenamientos como en el colegio.

Eduardo Barrionuevo, vocal, y Santiago Poblet, presidente de Relaciones Públicas, asistieron como parte de la delegación del Club Atlético River Plate. Además, la empresa Siegfried, representada por Luciano Boccardo, estuvo presente en la actividad y donó paracetamol y protección solar infantil.

De este modo, Fundación River continúa dando cuenta de su solidaridad más allá de las fronteras con los niños y adolescentes que viven en contextos vulnerables en el interior y exterior del país, con el objetivo de fomentar valores a través de sus programas deportivos, educativos y culturales.

Conoce más sobre Sin Fronteras, el programa con el cual Fundación llevó su ayuda solidaria a 10 provincias argentinas y 5 países de Latinoamérica en: http://www.fundacionriver.org.ar/sin-fronteras/

El Monumental de Belgrano

Hay dichos que son tan antiguos, como pretérita es la aparición del hombre sobre la tierra, pero más cercana a nuestra humanidad es aquel dicho que reza: “dar al César lo que realmente pertenece al César”. Pero hay veces que dicho consejo no puede aplicase, porque el modismo empleado, se hizo tan común, que resulta dificultoso poder rectificarlo. Un ejemplo de ello es escuchar, más que a menudo, referirse al estadio del Club River Plate; como el “Monumental de Núñez”, cuando en realidad, el mismo está ubicado dentro de los límites administrativos del Barrio de Belgrano, ya que el límite fonterizo es la Av. Udaondo.

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El recuerdo de una remontada histórica

El próximo jueves River tendrá 90´para realizar una verdadera epopeya y hazaña. Deberá ganar por al menos tres goles de diferencia para levantar la serie de cuartos de final de Copa Libertadores ante Jorge Wilstermann. Cuando hacemos una mirada retrospectiva en la historia y buscamos hitos con tinte de proezas para motivarnos y soñar con que se puede, inmediatamente se nos viene un partido a la cabeza. El cotejo en el que Celso Ayala se convirtió en héroe absoluto. El 3 a 3 en el Monumental ante Boca luego de ir perdiendo por tres goles. Aquella noche del ´97 está, por estos días, más latente que nunca en la retina y los corazones de todos los hinchas. Por nuestras páginas pasó el paraguayo más emblemático que tuvo el Millonario, y recordó esa épica jornada. 

¿En River pasaste los mejores años de tu carrera?

Sin lugar a dudas. En River pasé los mejores años de mi carrera deportiva. Donde más cómodo me sentí, donde pude realizarme como jugador. River es mi segunda casa. Cada vez que veo esa camiseta, ese estadio, se me caen lagrimones. Siento una envidia sana hacia todos los que están jugando hoy. Cuando uno se retira lo que le queda es el cariño de la gente. Siempre me están recordando los títulos, los goles, las actuaciones. Me tratan muy bien. Siempre le voy a estar agradecido a River y a sus hinchas. Nunca me voy a olvidar de mis pasos por el club.

El hincha tiene un gran recuerdo y afecto por vos. Eso es lo que te queda para toda la vida y no te quita nadie…

Totalmente. Hoy, tantos años después de haber estado en River, me doy cuenta que la gente me sigue agradeciendo, felicitando, me dicen de que vuelva a jugar, en tono risueño. Eso a mí me llena de orgullo y felicidad. Quiere decir que en su momento hice las cosas bien. El agradecido soy yo hacia la hinchada. Eternamente agradecido por el recuerdo que me tienen. Los títulos que gané, los goles marcados en River, son cosas que no me voy a olvidar nunca en mi vida, fueron las más importantes de mi carrera. Pero el cariño y el amor que me demuestra el hincha tantos años después, es lo que me queda por siempre.

Tu gol heroico a Boca en el ´97, el 3 a 3, quedó en la historia. Con los años ha tomado muchísima más magnitud ese partido. 
 

“Fue un momento extraordinario en mi carrera, de los más lindos que viví. Tuve la gracia de poder hacerle un gol a Boca. Para mí el River – Boca es el mejor clásico del mundo. Sin lugar a dudas fue el gol más importante de toda mi carrera. Hoy la gente lo sigue recordando, siempre lo están pasando. Me llena de satisfacción”. 

Fue un 23 de marzo del ´97. Por la fecha seis del Torneo Clausura se disputaba el Superclásico en el Monumental. Boca daba el batacazo y en 29´minutos de juego goleaba 3 a 0 con dos goles del Manteca Martínez y uno de Gabriel Cedrés. Roberto Pompei tuvo la chance de convertir otro pero Tito Bonano le atajó el penal. Parecía que se avecinaba una jornada bochornosa. Cerca del epílogo de esa pobre mitad, Sergio Berti marcaba el descuento y se generaba una pequeña ilusión. Esperanza que muchos vieron desvanecida cuando a los tres minutos del complemento el Toto Berizzo vio la roja.  Otra roja, esta vez para el Manteca. Diez contra diez y 1-3 abajo. Boca pudo liquidarlo de contra, pero fue el Luigi Villalba quien promediando la media hora de juego, con una hermosa definición ponía el 2-3. El Monumental era una quimera. El proprio Luigi tuvo el empate pero su tiro pegó en el travesaño. A tres minutos del final La Bruja  ejecutó un tiro de esquina que Celso Ayala conectó de cabeza para perpetuar la proeza. Era el 3 a 3, que podría haber sido victoria con un remate apenas desviado del Pipa Gancedo a segundos del cierre. La visita terminó con nueve por la expulsión de Cedrés.  River formó con: Bonano; Gustavo Lombardi, Ayala, Berrizo, Ricardo Altamirano; el Diablo Monserrat, Leo Astrada, Santiago Solari; Marcelo Escudero, Enzo y Berti.