19 de Julio de 2015

River te llevo en el alma y cada día te quiero más

Por Néstor E. Muntaner

Soy quizás un atípico fana de River, porque no me pusieron una camiseta en la cuna, ni me llevaron a la cancha (mi viejo era del rojo de Avellaneda), en fin, yo solito empecé a apasionarme con algunos apellidos, Perfumo, J.J. López, Alonso, Luque, Fillol, Ortiz, con su exquisito juego, su cancha, sus colores, los éxitos deportivos y tantas otras cosas más que me resultaban inexplicables y definieron la pasión que hoy siento por la banda.

Vivía muy lejos del estadio Monumental y solo podía disfrutar de ver al millonario con mi viejo en el verano, en el estadio mundialista de Mar del Plata, cuando nos íbamos de vacaciones, donde los partidos finalizaban siempre con los mismos resultados, con los que yo me iba contento y mi papá no tanto.

¿Por qué soy hincha de River?, lo podría sintetizar con una sola palabra, muy trillada y empleada hasta el hartazgo: “AMOR”, ese amor por el millo, me llevó a realizar varios cambios en mi vida, bien de fana y para que no queden “dudas”.

Mi pasión por River fue incrementándose año tras año, por lo que empecé a planificar en mi futuro, vivir en las cercanías del estadio para poder ir a verlo todas las veces que jugara de local. Y así fue como el primer departamento que tuve, fue en el añorado barrio de Núñez.

No contento con el detalle del párrafo anterior, cuando me tocó casarme lo hice en la Iglesia Santiago Apóstol que queda en el barrio River, y por supuesto cuando tuve a mis hijos los bautice en la misma iglesia, muy cerca del Monumental.

Yo empecé con esta pasión a los 6 años y quise que mis hijos sintieran lo mismo, asociándolos a los 3 años y desde entonces participan de distintas actividades y me llenan de orgullo todas las veces que los veo con la grandiosa camiseta representando al club.

Actualmente vamos a todos los partidos con Tobías, mi hijo, y es una inmensa alegría compartir esos momentos cantando, sufriendo algunas veces y disfrutando en muchísimas ocasiones junto a millares de familias, esta pasión por el equipo más grande. Mi hija Evelyn, es aun más fanática, y hasta llora cuando nuestro equipo no juega de la manera que nos tiene acostumbrados.

Es una satisfacción sentirme parte de ese público que llenaba el estadio en las malas, y hoy lo sigue acompañando en las buenas.

Hoy que pasó el tiempo veo con claridad que la elección que tomé al fanatizarme por River, es una de las cosas que más me emocionan en la vida y no es comparable con nada, este amor se resume con mi canto en la cancha, acompañado por todos los que compartimos el mismo sentimiento.