Guido Rodriguez y Manu Lanzini a la selección

En su primera lista como flamante entrenador de la selección nacional, Jorge Sampaoli incluyó varias sorpresas. Dos de las más rimbombantes fueron las convocatorias de Guido Rodríguez y Manu Lanzini, ambos producto del semillero riverplatense. El volante central la está rompiendo en el Toluca, siendo el mejor jugador de la liga mexicana. Anteriormente, en Defensa y Justicia, con Ariel Holan, había alcanzado un nivel superlativo. En River siempre cumplió, jugando en su puesto natural, pero no pudo afianzarse. Un cinco de excelente técnica, simple, ordenado, pensante, con gran visión del juego, siempre bien ubicado y eficaz para la distribución y la marca. El enganche hace ya varios años está más que asentado en la Premier League en el West Ham, siendo un pilar fundamental del equipo con grandes actuaciones. Dueño de un talento soberbio, que supo derrochar en River siendo campeón y figura. Dentro del recambio en la selección, a ambos les llegó su turno.

Aquí repasamos las notas realizadas con ambos en el único diario 100% dedicado a River.

GUIDO RODRÍGUEZ

Contanos tu trayecto hasta llegar a primera…

Llegué a River a los siete años, allá por el 2001. Vine a hacer una prueba y quedé. Hice todo mi camino formativo en el club, infantiles e inferiores. Luego en 2013 di el paso a fútbol profesional entrenando y jugando un año en Reserva hasta que me subieron definitivamente para integrar el primer equipo en el segundo semestre del 2014.

Si bien venías con grandes actuaciones en reserva, subiste al plantel profesional de forma imprevista por la lesión de Kranevitter…

Sí, fue un tanto repentina mi subida a primera. Recuerdo que el Colo se lesionó un domingo ante Independiente y el lunes me llamó el Profe Dolce (Pablo Dolce, preparador físico) diciéndome que al otro día me tenía que presentar en Ezeiza para comenzar a entrenar con ellos.

¿Qué recordás de tu paso por inferiores?

Era una muy linda categoría la ´94, un grupo bárbaro. Éramos muy unidos, nos llevábamos todos bien. Ganamos algún campeonato pero lo que más se rescata era la calidad de personas que había en esa división que me tocó integrar. En lo futbolístico teníamos una dupla ofensiva terrible con Fede Andrada y Lucas Pugh, que no se cansaban de hacer goles. Después estaba Emmanuel Martínez que era un crack, él era el que desnivelaba y marcaba la diferencia en el equipo. Había muchos chicos con condiciones. Ni hablar de Lucas Ocampos.

¿Seguís en contacto con Ocampos y los chicos de esa división?

Hace poco hicimos un grupo de Whatsapp para mantenernos en contacto. Con Ocampos hablé hace un tiempo alguna que otra vez por Whatsapp, sé que está bien allá en Francia. Lo mismo con Fede Andrada cuando volvió a River antes de ir a Rafaela. Cuando jugamos con San Martín de San Juan me crucé con Emma Martínez. Hoy por suerte volvimos a generar un poco más de contacto del que teníamos hace un año y estamos tratando de organizar para juntarnos a comer.

¿Qué entrenadores te han marcado en tu etapa formativa?

Fernando Kuyumchoglu me marcó mucho. Con él tenía una muy buena relación y me dio mucha confianza y tranquilidad para que disfrutara de jugar, de hacer lo que me gustaba. Lo tuve al Tapón Gordillo en infantiles e inferiores y también aprendí mucho. Después lo tuve a Cristián Manfredi y el último año antes de pasar a reserva estuve con Claudio Viscovich que fue importante y me enseñó varias cosas.

¿Siempre jugaste de volante central?

Sí, siempre de cinco. Alguna que otra vez jugué de zaguero central pero por alguna circunstancia del partido, alguna expulsión o lesión. Pero todo mi trayecto en infantiles, inferiores y reserva fue de cinco.

MANU LANZINI


 

Cuando dabas tus primeros pasos jugando al Baby en un club de tu zona, te vio un buscador de talentos de Boca y te quiso llevar. Dijiste que no, que eras hinchas de River…

Sí, mi pasión por River viene desde muy chico. Me la inculcaron mi viejo y mi tío que son fanáticos. Siempre nos llevaban a la cancha, a mí y a mi hermano. Mi sueño era jugar en la primera de River, entrando al Monumental. Estoy muy contento y orgulloso de haberlo logrado. Esa anécdota va a quedar para la historia. Maddoni me quería llevar para Boca pero yo quería jugar en River. Me salió de adentro decirle que no.

¿De chico ya te dabas cuenta y eras consciente del talento que tenías?

De chico lo que más amaba era jugar al fútbol. Era lo que me hacía divertir, era mi mundo. Me propuse tratar de llegar a lo más alto y crecer en lo futbolístico. De chico mucho no te das cuenta de las dimensiones. Cuando vas creciendo vas tomando conciencia de la situación. Me di cuenta cuando fui más grande. De chico solo me divertía pero sabía que quería ser futbolista. Por eso con sacrificio, humildad y la ayuda de mis viejos, lo pude conseguir.

El destino te puso otra tentación además de Boca. Vélez te ofreció fichar para las infantiles y no quisiste. Seguías con que querías ir a River.

Sí, estuve en Vélez un tiempo porque el predio de la Villa Olímpica me quedaba cerca de mi casa. Cuando había que fichar para jugar en AFA, era uno de los primeros en la lista a los que le avisaron que se tenían que presentar para fichar. A esa edad ir a contarles eso a mis papás, debería ser una noticia buena. Ellos estaban re felices. Pero cuando les dije la noticia me puse a llorar diciéndoles que no quería, que lo que quería era irme a probar a River porque era hincha. Mis viejos no lo podían creer. Por suerte me apoyaron y me llevaron a River.

Tanto insististe que tuviste una prueba en River. Te vieron y al instante te ficharon.

Sí, hice la prueba en el predio de Villa Martelli. Gracias a Dios fui y pude sacarme esa espina y cumplir el sueño que tenía de jugar en River y desandar toda mi carrera ahí.

De Zona Oeste, donde vivías, había un largo viaje hasta River. ¿Cómo venías?

En colectivo, en tren. Mi vieja me acompañaba. Mi viejo también pero él laburaba más. Miles de anécdotas. Ir con amigos, con compañeros. Mil cosas vividas que nunca me las voy a olvidar. Tenía una hora y media de viaje de Zona Oeste hasta River. Después me fui a estudiar al instituto del club y pasaba todo el día en el Monumental. Gran parte de mi vida la pasé ahí.

Te tocó integrar una linda categoría en inferiores, la ´93. Con Kranevitter, Eder, Quignón, Fede Vega, el Tucu Cabrera.

Sí, era una muy linda categoría. Un grupo bárbaro de muy buenos jugadores. Es el día de hoy que seguimos estando en contacto. Vivimos muchas cosas juntos y quedan muchos recuerdos lindos. Además de los que nombraste, estaban Carlos Ruíz, lateral por izquierda, Iván Díaz, volante ofensivo. Muy buenos jugadores.

¿Quién fue tu mejor maestro en inferiores?

Fernando Kuyumchoglu. Fue el mejor técnico que tuve en inferiores. Nos enseñaba tanto en lo futbolístico como en la parte personal. Nos inculcaba cómo manejarnos en la vida. Nos enseñó de todo y eso para un chico es fundamental. Más allá de lo futbolístico, los técnicos deben ayudarte en la vida personal para saber cómo manejarse, para ser educado, humilde. Fernando nos ayudaba en todo eso.

Tu papá jugó profesionalmente. También era enganche. Te pasó la herencia…

Sí, mi viejo jugaba en ese puesto. Mi hermano también juega en una posición muy similar. Viene de herencia. Siempre fui un jugador rápido con cambio de ritmo y eso me facilitaba el poder jugar en ese puesto. Por eso los técnicos me ubicaban en esa zona de la cancha. Mi viejo era un poco más livianito.

Debutaste en primera y en el Monumental con solo 17 años. ¿Cómo lo viviste desde que te comunicaron la noticia?

Fue una sensación única. Ya cuando Capa me subió a primera a hacer la pretemporada, fue algo increíble que no me lo voy a olvidar. Uno no toma dimensión hasta que pasa. El día después era impresionante no podía creerlo. Me llamaron de todos lados felicitándome. En mi familia son todos hinchas de River. Mi viejo desde los diez años va a la cancha y vio a grandes figuras. Ver que su hijo entra al Monumental fue lo máximo que le pasó. Un montón de sensaciones encontradas. Fue algo muy lindo.

Debutaste joven, fuiste padre joven. Quemaste etapas rápido. Eso te habrá hecho madurar mucho.

Me pasó todo muy rápido. Los futbolistas son un poco especiales porque viven cosas que otros chicos a la edad de uno, no las viven. Esas cosas te hacen madurar un poco más rápido y te hacen tomar decisiones que si no fuese futbolista y estaría estudiando, no las tomaría. Son un conjunto de cosas que hacen que a uno se le abra la cabeza.

Te fuiste un año a préstamo al Fluminense. Volviste muy bien a River.

Fue una decisión difícil porque lo que más soñaba era tener continuidad en River. En ese momento sabía que no la iba a tener y por eso la mejor decisión fue ir al Fluminense para ganar experiencia. Por suerte me fue bien y volví hecho más hombre a River.

El ADN del jugador de River es haber salido de la cantera, respetar el paladar negro y hacerle goles a Boca. Vos reuniste todas esas características.

Sí, tal cual. Los goles a Boca fueron lo mejor que me pasó en mi carrera futbolística. Si bien pude ser campeón con River, la gente me recuerda muchísimo los goles a Boca y me lo agradece. Algunos partidos te marcan. Convertir en dos clásicos seguidos en la Bombonera es algo inexplicable. Sumado a que soy hincha.

Al otro día de haber nacido tu hijo, lo fuiste a hacer socio de River…

Sí, eso por mi viejo. El fanatismo de mi viejo. Benja tiene el carnet de River y no tiene una foto de él puesta. Le pusieron una foto de unos dibujitos porque todavía no teníamos una de él. Algo increíble. En mi casa está todo el día con la camiseta de River. Se ve todos los partidos.

¿Cómo te estás sintiendo en el fútbol inglés?

La verdad que muy bien gracias a Dios. El año pasado hicimos un torneo muy bueno. Jugué casi todos los partidos y eso te da mucha confianza. Me siento muy bien. Es una de las mejores ligas del mundo, con mucha intensidad. En lo personal también estoy muy cómodo que siempre es importante. La gente me quiere mucho acá.

¿Qué es lo que más se extraña de River?

Extraño jugar los superclásicos, extraño el cariño de la gente. River es un mundo y cuando uno está en un lugar así, es muy difícil querer irse. Se extraña todo de River.

¿Soñás con volver a vestir la camiseta de tus amores en algún momento?

Sí, obviamente. Eso siempre está en mi cabeza, ojalá pueda volver algún día a River. Volver en plenitud para seguir devolviéndole todo lo que me dio.